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La responsabilidad en el ejercicio de la mediación.

Con motivo de la celebración del Día Europeo de la Mediación, nuestros compañeros Leire Diez de Ulzurrun y Javier Vidán, mediadores de ARPA,  han escrito el siguiente artículo publicado el pasado día 22 de enero en el Diario de Navarra defendiendo el papel de la Mediación como herramienta eficaz en la resolución de conflictos.

 

Esta semana se ha celebrado el Día Europeo de la Mediación. El 21 de enero del año 1998, el Consejo de Europa aprobaba la Recomendación número R (98)1, sobre la mediación familiar. Desde entonces, la Unión Europea ha apostado firmemente por este método de gestión de conflictos, que ha ido calando en los diferentes países miembros.

España, por su parte, ha ido avanzando en esta materia. Ya en el año 2012 impulsó la regulación marco de la mediación, aprobando la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, y un año más tarde, el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre, por el que se desarrollan determinados aspectos de esta Ley.

El último hito de la mediación en España fue, el 11 de enero del 2019, la aprobación del anteproyecto de Ley de Impulso de la Mediación. Si bien, el propio anteproyecto establece un periodo de vacatio legis, de tres años, con el objetivo de “permitir la máxima difusión de las reformas que se introducen, dejar margen temporal para la adaptación reglamentaria necesaria y, sobre todo, fomentar la presencia de mediadores en todos los partidos judiciales”.

Este anteproyecto va a poner en marcha una serie de medidas de profunda importancia, especialmente en el ámbito procesal. Entre las que se plantean, destaca la “obligatoriedad mitigada” que tienen las partes de intentar la mediación previamente a la interposición de determinadas demandas en casos como separaciones y divorcios, sucesiones, conflictos entre socios, propiedad horizontal o algunos contratos mercantiles, entre otros. También será exigible acudir a un mediador cuando el tribunal, en el desarrollo de un proceso judicial, considere más eficaz este procedimiento para la solución de la controversia entre las partes.

Cuando el anteproyecto se refiere a la “obligación” de las partes de intentar la mediación, no quiere decir que estas deban someterse obligatoriamente a un proceso de mediación o consensuar un acuerdo que ponga fin al conflicto. La obligatoriedad únicamente comprende la exigencia de acudir a una sesión informativa y a una sesión exploratoria del conflicto, tras las cuales, las partes serán libres para decidir si quieren o no continuar con el proceso o acudir a los tribunales. Esta precisión es de suma importancia, pues esa libertad entronca con uno de los principios esenciales de la mediación: la voluntariedad.

El Estado espera que, con la entrada en vigor de esta Ley, se reduzca la ingente cantidad de asuntos judiciales que actualmente hay en España, concibiéndose el acceso a los tribunales como el último recurso para la resolución de aquellos conflictos en los que el proceso de mediación no haya dado resultado.

Sin lugar a dudas, la consecución de este objetivo es muy exigente, porque para conseguirlo se hace preciso que la sociedad considere que la mediación es una herramienta eficaz para resolver sus problemas, y esto entraña un cambio de cultura que afecta a todos los estratos sociales, culturales y relacionales. No podemos admitir que esta Ley pase desapercibida o que su cumplimiento se convierta en un mero trámite burocrático que no sirva más que para enlentecer aún más la justicia. Supondría un duro golpe para el futuro y desarrollo leal de la mediación.

La premisa fundamental para el éxito del impulso de la mediación pasa por la responsabilidad que deben asumir todos los profesionales que trabajan en torno a la solución y gestión de los conflictos. Desde los jueces que deciden qué casos son mediables y cuáles no, pasando por los abogados que asesoran a las partes, y por supuesto, los propios mediadores. El ejercicio de la profesión de mediador no es baladí, requiere de una alta cualificación adaptada a cada caso (derecho, psicología, educación social… además de la propia metodología de la mediación); de una gran motivación por parte del mediador que responda a una fuerte convicción personal de que la mediación es útil, y de una serie de habilidades personales tales como la empatía o la capacidad para generar una atmósfera positiva entre las partes. En definitiva, los mediadores deben ser conscientes de la importancia de su labor, y la sociedad debe  poner en valor el trabajo que desempeñan los mediadores.

 

 

La nueva Ley de Impulso de la Mediación obligará a intentar solucionar los conflictos mercantiles a través de un mediador antes de acudir al juez

El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de ley en un ámbito en el que ARPA es especialista y que sigue desarrollando.

El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de Ley de Impulso de la Mediación. Aunque la mediación seguirá siendo voluntaria, la nueva norma obligará a intentar solucionar los conflictos en algunas cuestiones dentro de los ámbitos civil y mercantil a través de un mediador, antes de acudir al juez. Con esta nueva norma, se pretende la implantación definitiva de la mediación como figura complementaria de la Administración de Justicia para la resolución extrajudicial de los conflictos, descongestionando la carga de trabajo de los juzgados y acortando así los tiempos de respuesta.

ARPA Abogados Consultores cuenta ya con profesionales especialistas en mediación, un mecanismo más ágil y que supone un menor coste económico y emocional para las partes en la resolución de conflictos mercantiles y civiles. Se trata de una vía que en la actualidad es voluntaria, pero que una vez se apruebe la norma pasará a ser ‘de obligatoriedad mitigada’, al obligar a los litigantes a asistir a una sesión informativa y exploratoria en los seis meses previos a la interposición de la demanda. ARPA está trabajando ya en el desarrollo de este ámbito.

Según recoge el anteproyecto, la obligación de intentar la mediación se extiende a los casos más comunes en los ámbitos civil y mercantil, y se caracteriza por responder a conflictos surgidos de relaciones personales o comerciales sostenidas en el tiempo. Así, será necesario intentar la mediación en los conflictos entre socios y/o con órganos de administración de las sociedades mercantiles; en contratos de distribución, agencia, franquicia, suministro de bienes y servicios siempre que hayan sido objeto de negociación individual; y en la protección de los derechos al honor, intimidad o la propia imagen, entre otros.

Además, el anteproyecto aprobado hace referencia a la mediación intrajudicial. Así, establece también la posibilidad de que el juez o tribunal, una vez analizado el caso, considere conveniente derivarlo a mediación cuando crea que, a través de este método de gestión de conflictos, es posible llegar a una solución más satisfactoria para las partes. Esta posibilidad se abre siempre que no se hubiera producido un intento de mediación con carácter previo al inicio del proceso.

La mediación ha llegado para quedarse, y desde ARPA Abogados Consultores, queremos darle la bienvenida.

 

 

Los efectos de la mediación

El pasado jueves 14 de junio , Magaly Marrodán y José Antonio Arrieta, miembros de la Corte de Mediación de la Cámara de Comercio de Navarra, escribieron conjuntamente un artículo sobre los efectos de la mediación para el Diario de Navarra. Los autores ponen en valor la eficacia de la mediación como solución a las controversias diarias, que incluso sin acuerdo puede llevar a que al fin lo haya.

El artículo señalaba lo siguiente:

El próximo 6 de julio se cumplirán seis años desde la aprobación de la Ley 5/2012, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. La aplicación práctica de esta Ley para los que se ven envueltos en conflictos y los profesionales que los conducen, todavía es escasa. En cierto modo es entendible esta situación. La Ley en vigor supone afrontar un auténtico cambio cultural en la forma como hemos resuelto nuestros conflictos hasta ahora.

Asumimos con normalidad que debemos ganar nuestras disputas, porque siempre pensamos que tenemos razón. Y la verdad es que ganar, a veces, no resuelve la disputa, sino que la acrecienta. Un conflicto no se soluciona porque hayas obtenido una sentencia favorable; el perdedor no suele asumir de buen grado la sentencia que le han dictado por lo que, consciente o inconscientemente , buscará escenarios para ver compensado el agravio sufrido. Y lo peor de todo, las relaciones personales y colectivas se deteriorarán más.

La mejor vía de solución es enfrentarse al conflicto, gestionarlo y superarlo personalmente. El conflicto forma parte de nuestras vidas; es origen del cambio y de la mejora. Es una oportunidad de futuro, no debemos huir de él.

Cuando estamos envueltos en una disputa, generalmente, hay una pérdida de comunicación y consiguientemente una pérdida de confianza entre las partes enfrentadas. No escuchamos y quedamos atrapados en nuestras medias verdades que, muchas veces, crean una realidad que no existe enteramente. Fiar la solución de nuestras controversias a una decisión de terceros significa perder la soberanía de su gestión. Mejor sería no hacerlo, entender a la otra parte y buscar una solución satisfactoria para todos, no solamente para uno mismo. Si no lo logramos, siempre quedará la vía de acudir a los Tribunales, pero habremos cumplido lealmente con nuestra obligación de haberlo intentado por vías más provechosas y serenas.

Fijémonos en el artículo 1 de La ley 5/2012. Define el procedi­miento de mediación como “aquel medio de solución de con­troversias, cualquiera que sea su denominación, en que dos o más partes intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuer­do con la intervención de un me­diador”.

Las partes en conflicto inten­tan voluntariamente alcanzar un acuerdo con la intervención de un tercero. ¿Qué significa esto? Muchas cosas. La primera, reco­nocer que existe un conflicto, una disputa; la segunda, ser protagonista de la gestión del mismo; la tercera, intervenir en la generación de un espacio de comunica­ción, es decir, donde no se habla­ba antes, ni se escuchaba, ahora va a haber un cambio de actitud, se va a escuchar, se va a tratar de entender las razones del otro; la cuarta, recuperar la confianza para intentar alcanzar un acuerdo que, seguro, será para siempre. Y todo ello con la ayuda de un tercero, “el mediador”, que trata­rá que cada una de las “partes in­tervenga con plena igualdad de oportunidades, manteniendo el equilibrio entre sus posiciones y el respeto hacia los puntos de vista por ellas expresados”, como re­za la Ley.

El proceso de mediación ga­rantiza la confidencialidad más absoluta. Nadie, incluido el me­diador, podrá revelar ningún da­to que se haya tratado dentro del mismo. Los principios de lealtad, buena fe y respeto mutuo serán tutelados permanentemente por el mediador. La confianza apare­cerá a medida que avance el pro­ceso. Es fundamental que ningu­na de las partes esté, real o imagi­nativamente, en una posición de desequilibrio, por lo que la im­parcialidad del mediador será un elemento esencial, con responsa­bilidades personales en caso de incumplimiento.

El proceso de mediación nos ayudará a descubrir la verdad, la verdad compartida, la que es de uno y es del otro; nos ayudará a escapar de las suposiciones, de lo negativo, de lo que nos aleja; nos acercará a lo esencial, a buscar los puntos de encuentro, a resal­tar lo que une y a encontrar un ca­mino común. Nos ayudará a pre­guntar, a desatar la confianza ac­tiva y responsable, a no realizar críticas destructivas y a aportar alternativas y soluciones. Y lo más importante, la puerta de la comunicación se habrá abierto y el que era nuestro enemigo lo ve­remos cómo alguien que tiene un problema del que uno es parte. Nadie mejor que los enfrentados para hablar de aquello que los se­para.

La mediación puede concluir con o sin acuerdos, pero aún sin acuerdo, si se ha realizado de buena fe y con lealtad, la solución de nuestras controversias puede producirse en cualquier momen­to, incluso después de finalizado el proceso. No conocemos ningu­na mediación que haya contribuido a empeorar la situación, to­do lo contrario, la mediación tie­ne efectos balsámicos en el tratamiento de nuestras dispu­tas.

¡Apuesten por la mediación, no hay pérdida posible!

 

José Antonio Arrieta en Cadena Ser Navarra

Con motivo de la celebración del día Europeo de la  Mediación, el pasado día 23 de enero,José Antonio Arrieta Garnica , Presidente-Consejero Delegado de ARPA Abogados Consultores, participó junto con Javier Taberna Jiménez, presidente de la Cámara Navarra en el programa de Cadena Ser Navarra para explicar  en qué consiste la mediación y   la figura del mediador.

Si desea escuchar el programa completo, puede hacer clic aquí. 

Últimas publicaciones de ARPA Abogados Consultores

Recientemente, ARPA Abogados Consultores ha publicado en diversos medios una serie de artículos de interés general  que abordan varios temas de carácter jurídico que consideramos pueden ser de su interés.

Los artículos no pretenden si no alertarnos sobre:

  • la repercusión que ha tenido la ley de medidas de lucha contra la morosidad,
  • cuáles han sido las últimas modificaciones introducidas en la LOPD, y
  • el impulso que el Gobierno pretende dar a la mediación como la vía más idónea de resolución de conflictos en materia civil y mercantil.

Los mencionados artículos están actualmente disponibles, además de en las webs de los medios en los que fueron originalmente publicados, en nuestra sección de Circulares y publicaciones.

¿Ha servido de algo la ley de medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales?

Arpa.es

Legal  Today

El nuevo régimen sancionador de la LOPD

Arpa.es

Diario Abierto

La Ley de mediación, cada vez más cerca

Arpa.es

Diario Abierto

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