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Planes de Previsión Asegurados

Autor de la publicación: Arpa Abogados Consultores

Ante la cada vez más cercana finalización del año 2003, resulta obligado reflexionar sobre alguno de los medios que la normativa fiscal nos ofrece para minimizar la «factura» en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (I.R.P.F., en lo sucesivo) del presente año 2003.

De la experiencia acumulada en este despacho se deduce que dos son las fórmulas que han alcanzado un mayor protagonismo en los últimos años a la hora de planificar el ahorro fiscal en el I.R.P.F.: Deducción por vivienda habitual y Aportación a los Planes de Pensiones.

Centrando la exposición en estos últimos, resulta fácil recordar los tiempos, no muy lejanos, en los que las aportaciones a los Planes de Pensiones cumplían con los requisitos que han de seguir los buenos previsores: Rentabilidad, atractivo fiscal y seguridad a futuro.

Pero, como es sabido, la coyuntura económica de los mercados en los dos o tres últimos años ha hecho que, ante la imposibilidad de cumplir con el primero de los requisitos mencionados, se desista hoy de refugiar la capacidad ahorradora de los contribuyentes en este vehículo de inversión y, quien lo ha hecho, se ha dejado llevar más por meras razones fiscales que por un convencimiento pleno de cumplir con el manual del buen inversor.

El legislador, sin embargo, no ha sido ajeno a esta situación y así, se planteó la necesidad de reorientar de nuevo la actividad a un producto que, cumpliendo con las premisas del ahorro fiscal, permitiera obtener rentabilidades adecuadas.

Por ello, desde el 1 de enero de 2003, los sujetos pasivos del I.R.P.F. tienen un nuevo medio de inversión con unas bonificaciones fiscales atractivas: LOS PLANES DE PREVISIÓN ASEGURADOS.

Dados los beneficios que dicho producto ofrece, así como las fechas en las que nos encontramos, consideramos que puede resultarle de interés conocer la siguiente información sobre los Planes de Previsión Asegurados:

CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS

  • Como ya hemos apuntado, los Planes de Previsión Asegurados (PPA, en lo sucesivo) nacen como consecuencia de la imposibilidad que tienen los planes de pensiones individuales de garantizar por sí mismos y a priori una rentabilidad. Frente a tal situación, en los PPA es la misma entidad financiera la que garantiza que si a la fecha de vencimiento de la garantía los derechos consolidados del plan de pensiones no alcanzan el valor previamente garantizado, la diferencia es aportada por la propia entidad financiera.
  • Las contingencias cubiertas por los PPA sólo pueden ser las recogidas en el artículo 8.6. de la Ley 8/1987 de 8 de junio de Regulación de los Planes y Fondos de Pensiones (jubilación, fallecimiento, e incapacidad), si bien deben tener como cobertura principal la de jubilación. En consecuencia, pueden realizarse aportaciones a PPAS en cualquier momento anterior a la percepción de las cantidades por jubilación puesto que, a partir de entonces, el PPA ya no tendría por objeto esta contingencia.
  • Tienen que garantizar un tipo de interés y utilizar técnicas actuariales. Ello constituye uno de los principales atractivos de este producto en relación con los planes de pensiones individuales. Estos últimos, como es sabido, no garantizan nunca una rentabilidad. (ni siquiera en los llamados «planes garantizados», pues la garantía no la ofrece el propio plan sino un tercero ajeno al mismo).
  • El contrato es ilíquido, esto es, no se puede disponer de las cantidades aportadas sino hasta el momento de la jubilación salvo que concurran las circunstancias excepcionales de desempleo de larga duración y enfermedad grave.
  • No existe derecho de anticipo ni de pignoración (prueba del carácter indisponible o ilíquido referido).
  • En el condicionado de la póliza se hará constar de forma expresa y destacada que se trata de un plan de previsión asegurado. La denominación Plan de Previsión Asegurado y sus siglas quedan reservadas a los contratos de seguro que cumplan los requisitos fijados por la ley.
  • Los derechos en un PPA son inembargables en las mismas condiciones que los derechos consolidados de los planes de pensiones (es decir, hasta que se cause la prestación o se hagan líquidos, momento a partir del cual sí resultan embargables).

Régimen fiscal de los Planes de Previsión Asegurados.

Sin pretender hacer ahora una exposición exhaustiva del Régimen Fiscal vinculado a los PPA, basta decir que tienen una tributación similar a los Planes de Pensiones clásicos.

En el momento de la aportación de fondos al PPA, se producirá una reducción en la base imponible del sujeto pasivo aportante de forma que, si un sujeto ha tenido unos rendimientos de 50.000 € y aporta 5.000 € a un PPA y 5.000 € a un Plan de Pensiones, tributará por la diferencia, esto es, 40.000€. Eso sí, hay que contar con que la normativa foral del I.R.P.F. establece unos límites en cuanto a la aportación máxima que puede llevar a cabo cada sujeto pasivo en un determinado ejercicio. Tal límite viene dado por la menor de las dos siguientes magnitudes:

  1. El 25% de la suma de los rendimientos de actividades empresariales y profesionales percibidos individualmente en el ejercicio (siendo del 40% para partícipes mayores de 52 años), o
  2. La cifra absoluta de 7.212,15 €, si bien esta cifra se incrementa en 601,01 € por cada año que tenga el partícipe superior a los 52, fijándose en 15.025,30 € el tope para partícipes o mutualistas de 65 años o más.

Advertimos en este sentido que los que la ley fija son límites de aportación de cantidades a PPA pero NO un número máximo de PPA que puede suscribir un mismo tomador. Por ello un tomador podrá concertar varios PPA con el único límite de que el conjunto de primas pagadas anualmente, junto con el resto de importes satisfechos a Planes de Pensiones o Mutualidades, no exceda de los límites expuestos anteriormente.

Como incentivo añadido, y con independencia de las reducciones realizadas de acuerdo con los límites anteriores, los sujetos pasivos cuyo cónyuge no obtenga rendimientos netos del trabajo ni de actividades empresariales o profesionales, o los obtenga en cuantía inferior a 8.414,17 € anuales, podrán reducir en la base imponible general las aportaciones realizadas a planes de pensiones, a mutualidades de previsión social y a planes de previsión asegurados de los que sea partícipe, mutualista o titular dicho cónyuge, con el límite máximo de 1.803,04 € anuales.

Evidentemente y ante la dificultad derivada del cálculo de los límites anteriores, puede ponerse en contacto con ARPA ASESORES, S.L. si desea conocer, en atención a sus circunstancias personales y retributivas, cuál es la aportación máxima que podrá llevar a cabo antes de que llegue la fecha de 31 de diciembre de 2003.

En el momento de recuperación de los fondos que se han ido nutriendo con aportaciones hechas año a año, se producirá una tributación en concepto de rendimientos de trabajo personal, sin perjuicio de que las aportaciones hechas por la entidad financiera para asegurar la rentabilidad tribute como rendimiento de capital mobiliario.

Centrándonos en la recuperación de los fondos aportados, la fiscalidad vinculada a la misma es distinta según la prestación se reciba en forma de renta o de capital:

  1. Si la prestación se recibe en forma de renta (temporal o vitalicia) tributará como un rendimiento de trabajo más por lo recibido en cada año.
    A modo de ejemplo, supongamos que un sujeto pasivo del IRPF ha obtenido, como únicas fuentes de renta, unos dividendos y la renta procedente de la recuperación de lo invertido por un PPA.
    CONCEPTO IMPORTE
    Rendimientos por dividendos 1.000 €
    Rendimiento por renta procedente de P.P.A. 1.000 €
    Base imponible 2.000 €
  2. Si se cobra en forma de capital (un solo pago), es aplicable una reducción del 40%, tributándose por lo tanto por el 60% restante, eso sí, siempre que hayan transcurrido más de dos años desde la primera aportación.
    Siguiendo con el ejemplo anterior, y suponiendo que el cobro de una sola vez supone la recepción de una cantidad de 15.000 €, la tributación es la que seguidamente se muestra de forma esquemática:
    CONCEPTO IMPORTE
    Rendimientos por dividendos 1.000 €
    Rendimiento por renta procedente de P.P.A. 15.000 €
    Reducción (40% de 15.000) (6.000 €)
    Base imponible 10.000 €
  3. En el caso de que las prestaciones se perciban en forma mixta (renta y capital), se tributará de conformidad con la forma de cobro, según las reglas anteriores.

Sin perjuicio de que nos brindemos, una vez más, a calcularle las aportaciones máximas que le puede compensar realizar, quedamos a su disposición para ampliar cuanta información estimen necesaria.

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